Miércoles, 27 Noviembre 2019 19:24

Endeudamiento sin reformas

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El candidato presidencial por el Partido Colorado, Horacio Cartes, en el año 2013 propuso al electorado su plan de endeudamiento: pasar la deuda del 14 al 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).  Asumido el gobierno y  culminando su mandato, aquella medida se está llevando a cabo con exactitud milimétrica. 

 Los motivos de la propuesta están a la vista. El atraso del país en materia de infraestructura, alcantarillado, puentes, rutas, distribución de electricidad, salud y educación. Todo ello requiere de multimillonarias inversiones. Y si se agrega que, a la fecha, Paraguay cuenta con la menor deuda entre los países de la región en relación al PIB y que el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda a los países no superar un endeudamiento del 60 por ciento,  entonces, parecería que el señor Cartes tuvo mucha razón. Todavía más, hay suficiente margen para contraer nuevos endeudamientos, como de hecho se está haciendo.   

El importante endeudamiento puesto en marcha durante el período 2013-2018 y con el apoyo del Congreso, sin embargo, desde un comienzo se mostró con una debilidad oculta, convertida luego en amenaza. En el plan de contraer deudas se dejaron de lado las reformas, lo que implica achicar al Estado para volverlo más fuerte en las áreas de su incumbencia.  Esto explica en gran parte por qué el gobierno actual continúa con los vicios de los anteriores.

Si bien la administración del presidente Cartes ha cuidado la estabilidad macroeconómica e insiste acertadamente con la ley de responsabilidad fiscal, el sector público se muestra corrupto e ineficiente; y el sector privado, en permanente expectativa y zozobra de lo que sucede debido a la infernal burocracia y la política partidaria. Las serias deficiencias, por ejemplo, en las proveedoras estatales de agua, electricidad, teléfonos y cemento se incrementan, pese al dinero destinado a las mismas.

Con el transcurrir del tiempo, en las empresas estatales no solo crece el pasivo laboral,  también de manera exponencial crecen las cuantiosas capitalizaciones a realizarse. La depreciación no espera y es así como se diluye el atractivo para los potenciales inversionistas. Quedaron relegadas al olvido la privatización, la desmonopolización o la venta mixta.   

El gobierno deja como herencia haber puesto en ejecución su plan de endeudamiento como política relevante; pero dejó fuera de su ecuación la variable clave, las reformas de fondo. Después de todo, aquí y en cualquier lugar del mundo, la deuda se paga más temprano que tarde y se hace no con más y nuevos endeudamientos para que las paguen las siguientes generaciones, sino con más ingresos al fisco que sólo pueden provenir de una pujante y vigorosa economía privada.

En las economías emergentes como la nuestra, las reformas de fondo son impostergables e inexcusables y las medidas se evalúan teniendo en cuenta su costo social. Y, precisamente el costo social consiste en no hacer las reformas, en mantener la estructura faraónica de un Estado gigante con pies de barro incapaz de proveer seguridad, salud y educación que el gobierno mantuvo intacto para abocarse a su plan de endeudamiento. Al respecto y a pocas semanas de las elecciones generales, ¿qué dicen al electorado los presidenciables Mario Abdo y Efraín Alegre, así como los candidatos a senadores y diputados?

Visto 62 veces Modificado por última vez el Miércoles, 27 Noviembre 2019 19:30
Víctor Pavón

Decano de Currículum de UniNorte. Autor de los libros "Gobierno, justicia y libre mercado"; "Cartas sobre el liberalismo": "La acreditación universitaria en Paraguay, sus logros y defectos" y otros como el recientemente publicado "Ensayos sobre la Libertad y la República".

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