Miércoles, 25 Diciembre 2019 21:29

¿Es F.A. Hayek un verdadero liberal...?

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¿Es F.A. Hayek un verdadero liberal o solo usó una máscara para terminar defendiendo el socialismo? Lo que sigue es un artículo que escribí y edité sobre la base de otros artículos escritos por Murray Rothbard y Hans Herman Hoppe, quienes estudiaron a profundidad los textos e ideas principales de Hayek (que suscribo plenamente, pues lo verifiqué con los libros de estos autores que tengo en mi biblioteca) para concluir que sus ideas se componen de una sarta de errores, contradicciones y falacias, muy peligrosos todos. Entre nosotros a Hayek y en muchas partes del mundo se lo idolatra como un gran liberal. Incluso algunos Instituto ubican en su logo la imagen de Hayek a lado de grandes liberales como Mises, Rothbard, etc., y creo firmemente que eso les molestaría tremendamente a ellos, pues la verdad como se verá a continuación las ideas de autores como Hayek o Friedman no tienen nada de liberales o libertarias y que deberían ser estudiadas sus obras solo para ser desechadas y no incurrir en las falsedades que enseñan.

 

Como se sabe Hayek incursionó en varios ámbitos del mundo intelectual o de las ideas. Ahora interesa su incursión en la teoría política para demostrar si estuvo o no en lo cierto. Sus ideas en ese sentido están en sus libros conocidos como “Constitución o Fundamento de la Libertad” y el trío “Derecho, legislación y libertad”.

F.A. Hayek es desordenado y bastante confuso en su teoría política. Esto lo demostró claramente Murray Rothbard cuando estudió cuál es la idea de Hayek sobre el concepto de coerción, en su libro “Etica de la Libertad” (Pág. 219).

En efecto, cuando se revisa las definiciones de la libertad y coerción de Hayek se descubre la confusión y el desorden.
Define la libertad “como ausencia de coerción”. Lo cual está bien, pero él contrariamente a una gran tradición del pensamiento liberal no define a la coerción como amenaza o iniciación de violencia física contra la vida y la propiedad de las personas. No la define como un ataque contra la propiedad legítimamente adquirida por apropiación originaria, producción e intercambio voluntario. En vez de eso da una definición cuyo único mérito es la ambigüedad y la poca claridad en su explicación.

Coerción, según Hayek, en “Fundamento de la Libertad” (Pág. 199, versión consultada), significa el “control del ambiente o circunstancia de una persona sobre otra, que para evitar un mal mayor es forzada a actuar no siguiendo sus propios planes sino para servir a otros” O “coerción, dice también, ocurre cuando las acciones de un hombre son hechas para satisfacer la voluntad de otro hombre, no para el mismo sino para los propósitos de otro”.

Por su parte, LIBERTAD PARA HAYEK, es “un estado en que una persona puede usar su propio conocimiento (ver en Constitución de la Libertad) para sus propios propósitos”.

En estas definiciones inmediatamente se notan que Hayek no dice nada respecto a la escasez, acciones, bienes y propiedad que son los temas y problemas fundamentales del ser humano; en vez de eso coerción se refiere a configuraciones específicas de deseos subjetivos o planes que entran en conflictos, o pensamientos que entran en conflictos y expectativas. Luego con estas descripciones subjetivas o términos subjetivos, estas definiciones son inútiles por las razones que a continuación se exponen.

Es completamente inútil como guía para la acción o para responder a la pregunta: ¿qué se me permite hacer aquí y ahora si no quiero cometer un acto coercitivo? Va de suyo que por lo general no se conoce el plan o la voluntad de otros, y además conocer todas las voluntades de todos los demás es absolutamente imposible, incluso aunque quisiera no podría estar seguro en el punto de partida de mi acción si lo que estoy planeando implica un acto coercitivo contra alguien. Los individuos deberían de actuar de forma correcta antes de conocer los planes de los demás y el criterio para que esto sea posible, o sea de la libertad por un lado y la coerción por otro; no hay acá algo objetivo, como para tomar como criterio objetivo. No hace referencia a un evento que posea una descripción física y sobre cuyo resultado el actor debe tener control físico.

La definición de libertad de Hayek es inútil también como criterio retrospectivo de justicia, es decir no puede responder a la pregunta ¿está justificada la acusación de A contra B?, o ¿quién es culpable y quién no lo es? O ¿Qué tipo de compensación o castigo es el adecuado?, dado que la definición de Hayek no contiene ningún criterio físico intersubjetivamente comprensible, sus juicios son completamente arbitrarios. Como estados mentales los criterios de Hayek sobre libertad y coerción son compatibles con toda situación física real. No tiene ninguna capacidad para hacer distinciones reales en el mundo real. Por ello, son confusos y contradictorios los intentos de aplicación de sus definiciones en la realidad. Al aplicar sus definiciones se llega a la situación de que el inicio o la amenaza de la violencia física implica coerción. Esto solo aparentemente nada más es correcto. Dice en “Constitución de la Libertad”: “la amenaza de la fuerza o la violencia ocurre cuando bandas armadas de conquistadores hacen que los súbditos trabajen para ellos, o cuando mafiosos organizados imponen cupos a cambio de protección”. Esto está correcto. Pero por otro lado escribe que “la amenaza o inicio de la violencia física, tales como el servicio militar obligatorio o los impuestos no son coercitivos siempre y cuando la víctima de una agresión de este tipo hubiese podido preverla y ajustarse a ella”. Esto sin duda es una atrocidad.

Hayek ciertamente identifica violencia física con coerción, pero no acepta la ausencia de violencia física o daño como criterio de no coerción. En “Fundamento de la Libertad” dice que “la amenaza de fuerza física no es la única forma en que la coerción puede ser ejercida. Incluso si A no ha cometido agresión física contra B o su propiedad, puede ser culpable de coerción”. Según Hayek ese es el caso en que A ha omitido ayuda respecto a B, esto es cuando A no ha dado a B los bienes y servicios que B esperaba de él y que consideraba necesario o es crucial para su existencia o para preservación de lo que más valora. Dice que solo un pequeño número de casos podrían ser así, pero eso no es cierto, como se verá. En el mismo libro “Fundamento de la Libertad” pone dos ejemplos: el caso del minero en un pueblo minero que despide a un trabajador dice que comete un acto de coerción; igualmente comete acto de coerción el dueño de la única fuente de agua en un desierto que rechaza vender el agua o venderla al precio que los otros consideran “justo”. De esto se deduce facilmente que el criterio de Hayek es válido para todos los casos imaginables. Cualquier acción pacífica que una persona pueda hacer puede ser interpretada por otros en cualquier momento y cantidad como acto de coerción, porque toda actividad es al mismo tiempo siempre la omisión de innumerables actividades alternativas que se podrían haber hechos, por lo que toda omisión se convierte en coerción según esta forma de ver las cosas. Si alguien reclama que la realización de lo que otro no ha hecho, la ejecución de la omisión era crucial para la preservación de lo que más valora.

Cualquiera de los casos, ayuda omitida y violencia física, son categóricamente definidas como coerción, sin embargo producen contradicciones inevitables. Si la omisión de A constituye coerción hacia B, entonces obviamente B debe tener derecho a defenderse contra la coerción de A. Pero la única defensa de B es que pueda usar la violencia física contra A que ha omitido hacer ciertas cosas. Entonces, actos de violencia física ya no podrán clasificarse como coerción. En vez de eso sería defensa. ES UNA PATETICA PERO PELIGROSA CONTRADICCIÓN. La coerción seria la negación pacífica de participar en un intercambio voluntario; también seria coerción si alguien pretende defenderse contra un intercambio forzoso impuesto sobre él.
Mirando de otra forma, si la violencia física fuese definida como coerción, entonces a B no le estaría permitido defenderse de las omisiones de A. Y si B de todas formas trata de hacerlo, entonces el derecho a defenderse le corresponderá a A. En este caso las omisiones no constituirán coerción. Estas son contradicciones terribles.

De estas absurdas contradicciones surgen la absurda tesis de Hayek sobre la INEVITABILIDAD DE LA COERCIÓN y por tanto su absurda justificación del gobierno.

Dice en Fundamento de la Libertad: “la coerción no puede ser evitado totalmente porque la única manera de prevenirla es con la amenaza de la coerción. La sociedad libre ha resuelto este problema otorgando el monopolio de la violencia al estado y tratando de limitar el poder del estado a casos donde se requiere limitar la coerción en manos de agentes privados”. De acuerdo a ambas definiciones de coerción de Hayek esta tesis desde luego es errada y no tiene ningún sentido.

Si ayuda omitida representa coerción, entonces coerción en forma de violencia física se vuelve “necesaria” (que ya es otra cosa) y no solo inevitable. Pero si la iniciación y amenaza de la violencia física se define como coerción, entonces ¡sí puede ser evitado!, porque cada persona posee o sabe y tiene el control de si atacará físicamente o no a otras personas. Y segundo, cada persona tiene el derecho a defenderse con todos los medios a su alcance contra el ataque físico de otro. Es solo inevitable siempre y cuando exista agresión física, también habrá necesidad de defensa física. Pero la inevitabilidad de la violencia defensiva no tiene nada que ver con la supuesta inevitabilidad de la coerción, a menos que uno confunda la diferencia categórica entre ataque y defensa, y afirme que la amenaza de defenderse a uno mismo en caso de ataque sea lo mismo que una amenaza de ataque. Ahora bien, si la violencia física está prohibida, entonces de eso se sigue que está permitido defenderse contra ella. Es absurdo clasificar ataque y defensa bajo la misma rúbrica de la coerción. Defensa es a coerción lo que es la noche al día. De la inevitabilidad de la defensa no se desprende ninguna justificación para el monopolio  gubernamental de la coerción. Al contrario, el gobierno no es, de ninguna manera simplemente un monopolio de defensa que ayuda a individuos privados a evitar gastos en defensa de otra forma inevitables, porque el gobierno tiene que cobrar obviamente impuestos a la gente para tener los medios para defender a otra gente. Y el monopolio de la coerción del gobierno incluye, en particular, el derecho del estado a usar la violencia contra ciudadanos privados y la obligación complementaria por parte de los ciudadanos de no defenderse de los ataques del gobierno. Pero, ¿Qué tipo de justificación para un gobierno es esa de que si una persona se rinde incondicionalmente a un atacante puede ahorrar gastos de defensa de otra forma inevitables?

Pero las absurdas y peligrosas ideas de Hayek no terminan acá, según dice, el gobierno es necesario para realizar las innumerables funciones que en realidad ¡son todas! HAY QUE PRESTAR MUCHA ATENICÓN A ESTOS. No está simplemente para hacer cumplir leyes y organizar defensa contra enemigos externos, sino que en una sociedad avanzada el gobierno debe usar su poder de recaudar fondos mediante el cobro de impuestos para proveer un número de servicios que por diferentes razones no pueden ser provistos adecuadamente por el mercado. Ahora bien, en todo momento hay una infinidad de bienes y servicios que el mercado no proporciona. LO CUAL ES NORMAL, el mercado lo va descubriendo. Pero Hayek le da un cheque en blanco el estado para solucionar esos problemas. Entre tales funciones está: protección contra la violencia, epidemias, desastres naturales como inundaciones o avalanchas, pero también muchos de los equipamientos que hacen tolerables la vida en una sociedad  moderna. La mayoría de las carreteras, la provisión de medidas estandarizadas y muchos tipos de información que van desde registros de tierras, mapas y estadísticas hasta certificación de la calidad de ciertos bienes y servicios ofrecidos en el mercado. También funciones adicionales como asegurar un ingreso mínimo para todos, el gobierno debe distribuir sus gastos en el tiempo de tal forma que pueda intervenir cuando la inversión privada decae; debe financiar las escuelas y la investigación; hacer cumplir las regulaciones de los edificios y viviendas, las regulaciones alimentarias, debe encargarse de la certificación de ciertas profesiones, regular la restricción de la venta de ciertos bienes peligrosos como armas, explosivos, venenos y drogas, así como regulaciones sanitarias y de  salud en el proceso productivo, la provisión de instituciones como teatros, campos de deportes, etc. PRACTICAMENTE NO SE LE ESCAPA NADA. FUNDAMENTÓ COMO SE VE UN AUTENTICO TOTALITARISMO. ADEMÁS, DEBE HACER USO DE SU PODER DE DOMINIO EMINENTE, PARA EXPROPIACIÓN A FIN DE MEJORAR EL “BIEN COMUN. También considera que hay ciertas razones para creer que con el incremento general de riqueza y de la densidad de la población, existirá una porción de necesidades que pueden ser satisfechas solo por la acción colectiva, la cual además seguirá aumentando. El gobierno debe implementar un sistema extensivo de seguro obligatorio, que sería supuestamente “coerción para evitar mayor coerción”, viviendas subsidiadas es otra posible tarea para el gobierno, y también, la planificación y regulación del urbanismo son consideradas funciones apropiadas del gobierno, siempre y cuando que “la suma de las ganancias sea mayor que la suma de las perdidas” (SOLO HAYEK SABE COMO CALCULAR ESO) (TODO ESTO SE SPUEDE LEER EN EL CAPITULO “LA LIBERTAD EN EL ESTADO BENEFACTOR” DE SU LIBRO “FUNDAMENTO DE LA LIBERTAD”).

Siguiendo también propone la provisión de instalaciones y oportunidades de recreación, la preservación de la belleza natural o de sitios históricos o de interés científico, parques naturales, reservas naturales, son también legítimas tareas del gobierno (No sé si les suena a ustedes pero estas cosas son las banderas del progresismo socialista del presente en forma rabiosa, a mí sí me suena). Hayek insiste que se reconozca que es irrelevante lo grande que es el gobierno, o si crece y lo rápido que crece, no le importa mucho eso, según él lo único que importa es que las acciones del gobierno satisfagan ciertos requerimientos formales. Dice en “La Constitución de la Libertad” (Pág. 331): “Es el carácter en vez del volumen de la actividad del gobierno lo que es importante. Los impuestos como tales y el porcentaje de los impuestos para Hayek no son un problema. Los impuestos al igual que el servicio militar obligatorio pierden su carácter de medidas coercitivas “si son, cuando menos predecibles, y se hacen cumplir sin tener en cuenta cómo el individuo, de otra forma hubiera empleado su energía”. (Pág. 210 op.ct.). Esto   quita en gran medida su naturaleza maligna a la coerción. O sea, si la necesidad conocida de pagar cierta cantidad de impuestos se vuelve la base de todos mis planes, si un periodo de servicio militar es una parte predecible de mi carrera, entonces puedo seguir un plan general de vida que yo mismo haya elaborado, “y ser tan independiente de la voluntad de otra persona como los hombres han aprendido a ser en la sociedad”. De modo que, si tú sabes que serás esclavizado por 20 años, y te puedes ajustar a eso; si sabes que los impuestos son el 90% y te puedes ajustar a eso, entonces eso no es coerción. SI TODO ESTO NO ES UNA RIDICULEZ TOTALITARIA, ¿QUE LO SERIA?

Debe quedar claro en este punto que la afirmación de que Hayek es un liberal –o un libertario radical- y un oponente de principios contra la izquierda, no es cierto en absoluto, es totalmente falsa y ridícula. La pregunta que surge es desde luego, ¿cómo es que se ha dicho que Hayek es un liberal o un libertario radical? ¿Cómo se hizo para que triunfen la mentira y la falsedad de Hayek?

No está claro esto, pero la respuesta más obvia es que los periodistas y los medios de comunicación que propagan los mitos es que no saben simplemente de lo que están hablando; nunca leyeron los libros de Hayek y menos aún lo han estudiado; unos copian simplemente lo que otros dijeron antes y así se va propagando. Hay cierta verdad en ello, pero no explica cómo ese mito apareció en un primer momento y porqué es tan persistente. Hay que prestar interés a ese mito y su persistencia. Según Hoppe la explicación es la siguiente: hay que ponerse en el lugar de la izquierda igualitaria dominante de todos los partidos políticos –hoy en día todos los partidos políticos del mundo son de izquierda-, ¿qué haría alguien para mantener su posición dominante o incluso mejorarla en vista del hecho de que no pueden esperar una uniformidad completa y total en la opinión pública? Pues lo que hay que hacer es lo siguiente: primero, hay que identificar a los oponentes más peligrosos que tiene la izquierda y ser excluidos como pueda del discurso público, ignorándolos, haciendo desde luego que no puedan alcanzar ninguna posición de influencia. Antes de Internet eso era comparativamente fácil de lograr, Mises y Rothbard, por ejemplo, que son como tales los más peligrosos individuos para los socialistas, eran raramente mencionados en su tiempo y era extremadamente difícil encontrar sus libros en las bibliotecas o incluso saber de su existencia misma.

Segundo, tratar de limitar el rango del discurso legítimo -en esto estoy siguiendo a Hoppe que tiene bien estudiado este tema-, educado y civilizado, identificando ciertos individuos prominentes que se pueda presentar como enemigos peligrosos pero que en realidad no son tales pues sostienen ideas tan confusas y principios tan insuficientes, por lo que será fácil debatir con ellos y atraparlos en contradicciones constantes y serán coherentes a las propias metas programadas de la izquierda. Esto le hace parecer tolerante a la izquierda y de “mente abierta”, por supuesto. Se sabe que siempre se puede ganar un debate con la técnica de señalar que incluso “esos enemigos” están de acuerdo con mis premisas fundamentales. Esta estrategia es muy conocida. Tipicamente toman la forma de decir: “pero incluso Hayek y Friedman admiten esto y no lo niegan, que más se puede decir. Ellos son ya los peligrosos enemigos; decir más, ¡es absolutamente imposible! Respecto a estos llamados “enemigos” (elegidos por la izquierda predominante como los oponentes oficialmente aprobados de la izquierda gobernante, los enemigos que la izquierda ama odiar), ganan prominencia, respeto y se vuelven ellos mismos parte del statu quo, con acceso no sólo a los medios de comunicación sino a los más altos rango del poder estatal y de las cátedras. Algunas palabras claves: ahí están Hayek y Friedman, Margaret Thatcher y Ronald Reagan (estos dos últimos son ejemplos citados con frecuencia), dicen como la gran cosa. Otro más que apunta Hoppe: el caso de Helmut Schmidt, quien fuera canciller alemán famoso en su momento. En el cumpleaños número 80 de Hayek el canciller social demócrata de Alemania en esos tiempos le escribió un telegrama diciendo: ¡AHORA TODOS SOMOS HAYEKIANOS!, y eso era lo que realmente sentía. En realidad: ¡Así era!

Luego esa gente se convierte en los invitados favoritos en todo tipo de reuniones oficiales y conferencias. De hecho, si se observa las conferencias de los hayekianos y friedmanianos de hoy en día se verá que son habitualmente auspiciados o coauspiciados por diferentes organismos gubernamentales y funcionarios públicos. Las organizaciones del gobierno dan el protagonismo a esta gente. Y ellos como seguidores devuelven los favores que les hace la izquierda participando en las prácticas de exclusión contra los enemigos reales, genuinos y peligrosos de la opinión pública dominante de izquierda. Ellos, Hayek y Friedman, por ejemplo, pero también muchos de sus seguidores conocen a gente como Mises y Rothbard, pero si es que acaso los mencionan en algo típicamente dicen unas cuantas cosas buenas seguidas rápidamente de muchos comentarios negativos y descalificadores en su contra. Hayek, por ejemplo, menciona a Rothbard solo en un par de pies de página en total, en todas sus obras, según señala Hoppe. Y en el prefacio del libro de Mises, “Socialismo”, y en las “Memorias de Mises”, Hayek dice que Mises había cambiado su forma de pensar y que había renunciado a su “racionalismo excesivo” aunque absolutamente no hay nada que muestre ese cambio en Mises. Friedman siempre ignoraba y trataba de burlarse de Mises, pero Mises se refirió a él y a su gente en la Sociedad Mont Pelerin como que no son “nada, sino un manojo de socialistas”. Sin embargo, es muy común encontrar en los líderes de la “Fundación de Hayek” de Alemania y en otras partes del mundo también, que Hayek es alabado como el más grande filósofo y economista de la libertad en el siglo XX y tal vez de toda la historia humana, y para Murray Rothbard solo unos pocos comentarios halagadores, de buen economista, pero todo lo que dice termina en absurdo. Sin dar ninguna explicación de cuál es ese absurdo. El estilo siempre es el mismo, lo reconocen, dicen una palabra bonita pero en la siguiente línea dicen que son “básicamente unos pobres locos”. En cualquier caso, lo que hacen los partidarios de Friedman y de Hayek hoy en día en vez de juntarse con extremistas maleducados y anarquistas como Mises y Rothbard, Hoppe, Block, etc. y sus asociados, prefieren asociarse con políticos de alto rango, con banqueros centrales, con partidarios de industrias militares o de la guerra. Para saber esto basta con mirar simplemente hoy en día las reuniones de la “Sociedad Mont Pelerin” para ver esos grupos de gente. No hace mucho hubo una conferencia (citado por Hoppe) sobre Hayek en Austria (Obergurgl) y el ponente principal fue Vaclav Klaus que estuvo a favor de los Decretos de Benes que expropiaron a los alemanes en la entonces Checoslovaquia y los otros dos ponentes principales fueron gente que trabajan para el Banco de Inversiones Europeo, cabeza de un banco austriaco bien conectado con el gobierno. Este es el tipo de conferencia que los hayekianos organizan.

¿Qué hacer entonces? Pues hay que decir cómo son las cosas. En la era de Internet ya no se puede ocultar nada. Ya no es posible que se ignoren las cosas como son completamente. Es la forma de cómo se va a romper la alianza entre la izquierda dominante mañana y su oposición radical de libre mercado oficialmente designada y aprobada. Esto traerá mucha animadversión de los referentes de los movimientos hayekianos y friedmanianos pero sin duda se ganará muchos espíritus confundidos que dudan y que buscan la verdad en esos mismos movimientos que encontraron primero en Hayek y Friedman algo de verdad, y que ven que hay problemas con ellos, no obstante les interesa encontrar una salida en todo esto. Es lo que hay que aprovechar.

¿Qué debemos decir? Según unas palabras de Rothbard antes que “La Constitución de la libertad” fuese publicada un manuscrito le fue enviado para su lectura, él escribió dos memos sobre dicho manuscrito. Uno, fue una crítica página por página que fue enviada al mismo Hayek, pero Hayek no adoptó nada de eso. Lo desechó. El segundo fue un memo interno que fue enviado a la Fundación Volker que pagaba el salario de Hayek en esa época y básicamente pedía que cortaran los fondos a Hayek. Decía en ese memo Rothbard sobre “La Constitución de la Libertad” entre otros, “que es sorprendente, angustiosa y extremadamente malo, y yo diría hasta maligno”. También refirió que “esa es la fachada o máscara que F.A. Hayek presentará al mundo en su “Constitución de la Libertad”. Una fachada que si yo fuese un joven interesado por primera vez en asuntos políticos y leyera esto como el mejor producto de la “extrema derecha” (o sea del verdadero liberal o libertario), yo me convertiría en un ferviente seguidor de la izquierda inmediatamente y creo que así harían casi todos. Por eso considero que es un libro tan peligroso y por eso creo que los de la derecha deben atacar este libro con mucho vigor cuando aparezca en lugar de lo que estoy seguro que harán: aplaudirlo como focas amaestradas, porque Hayek ataca el laissez-faire, y ataca o ignora a los verdaderos libertarios. Por tanto, dando pie a la frase “incluso Hayek admite”, y otros, su argumento está basado en un menoscabo o rechazo tanto de la razón como de la justicia, de tal forma que cualquiera interesado en razón o justicia, tenderá a oponerse al libro completo. Y debido a la gran prominencia de Hayek en el mundo intelectual cualquier falla de los de extrema derecha (verdadero liberal o libertario) en atracar el libro con el vigor implacable que merece sin duda perjudicará la causa de la derecha que todos nosotros consideramos querida”.

Luego de estas consideraciones se espera que muchos miren con más cuidados los libros y las ideas de Hayek y sobre todo que sean leídos con suma atención para ser, como se dijo al principio, desechados.

Visto 353 veces Modificado por última vez el Miércoles, 25 Diciembre 2019 21:41
Mario R. Centurión

Columnista de Libertad y República