Jueves, 09 Enero 2020 20:31

Nuevo conflicto de EE.UU.: ¿Adónde va el mundo?

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El nuevo incidente de tinte bélico del gobierno americano con el estado teocrático de Irán en el Medio Oriente actualiza una vieja pregunta: ¿hacia dónde va el mundo? Y que con la pluma del gran Ortega y Gasset tal como lo dejó plasmado en 1930 en “Rebelión de las Masas”, en realidad, se sintetiza en la frase: “¿quién manda en el mundo?”.

El conflicto desatado entre los gobiernos de ambos países luego de que las fuerzas militares americanas desplegadas en Medio Oriente dieran muerte, por orden directa del presidente Trump, mediante un ataque con “drones”, al general Qasen Soleimani considerado como el número dos de las fuerzas militares iraníes, ha hecho despertar la imaginación y hasta la estupidez de la gente para hacer todo tipo de conjeturas y comentarios absurdos y ridículos. Algunos dicen: “ha llegado el fin del mundo” tal como está en alguna profecía bíblica y en algunos otros textos que contienen el arcano del mundo supuestamente; otros más especulan sobre una tercera guerra mundial con elementos nucleares con todo su desastre, y cosas así.

La verdad de las cosas es que el incidente de los Estados Unidos con Irán es algo mucho más prosaico y simple, que de tan simple que es nuestro tiempo de “gran aceleración”, como lo escribió Alvin Tofler en la “Tercera Ola”, todo lo reduce a propagandas estridentes y llamativas con ningún contenido de análisis y muy pobre en conceptos y razonamientos serios, a fin de mantener ocupada a la masa. Solo son materiales baratos que se lanzan con el objetivo de su consumo masivo para despertarse uno luego más adelante con que aquí no ha pasado nada de lo que se había profetizado.

Pero ese “incidente prosaico” requiere unir muchas neuronas y tener a mano muchos datos disponibles de la historia y la misma filosofía de la historia para una correcta comprensión.

Así no deberá escapar a la fina percepción de ningún analista que se precie de tal que la pregunta a responder es quién manda en el mundo y la implicancia de tal aseveración.

La respuesta obligada para cualquiera es que son los Estados Unidos los que mandan en el mundo, militar, tecnológica y economicamente. De esto nadie puede dudar. Esto ya tuvo su origen además en la Guerra de Secesión (1861-65) que no fue casual, cuando el gobierno de ese país derrotó a las fuerzas libertarias del sur que estaban en contra de lo que hoy en día se llama “estado hegemon”. En realidad, los habitantes de esa época del sur de ese país estaban en contra de la existencia del mismo estado tal como lo conocemos. Fueron aplastados en esa guerra civil que se cobró la vida de 700 mil personas, mediante las funestas ideas intervencionistas estatal de Lincoln y sus generales. Ahí quedó sellado el destino de la humanidad bajo la férula de la vieja lógica del poder político: alguien debe mandar en el mundo, tal como ocurrió en la época de Milciades (S. VI a de C.) o del imperio Romano. Esto conforme a la vieja lógica del poder.

Haciendo una apretada síntesis hay que decir que a partir de ese momento algunos osaron a desafiar o buscar otro rumbo fuera del llamado “destino manifiesto” de los americanos o de la minoría oligárquica que maneja el país (no confundir oligarquía con un sentido peyorativo pues los que mandan siempre forman una oligarquía) que desde un principio sea en nombre de la libertad o de la pura fuerza se creyeron llamado a redimir al mundo entero. La historia y la experiencia han demostrado que los americanos derrotaron a todos sus “grandes” enemigos desde entonces. Así fueron los americanos luego de que Woodrow Wilson llevara al ejército de su país a Europa que acabaron con la Primera Guerra Mundial (1914-18), y quienes acabaron, especialmente, con la monarquía reinante en Europa para remplazarla por la democracia. Fueron los americanos quienes derrotaron a los nazis, un poderoso enemigo, a los fascistas otro no menos poderoso y a los militaristas japoneses en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), para hacer transitar a una buena parte del mundo bajo su estela.

Siguiendo con esta síntesis hay que señalar enfáticamente que fueron los americanos quienes ganaron la Guerra Fría desatada bajo el peligro de las armas nucleares con el llamado imperio “estatocráta” (fórmula de Cornelius Castoriadis) de la Unión Soviética, cuando en 1989 fue derrumbado el Muro de Berlín y trajo la caída del comunismo soviético en 1992 e impuso en forma completa el poderío militar, político y económico en todo el mundo de los Estados Unidos.

Cabe consignar que los Estados Unidos han derrotado casi siempre a sus enemigos sea con las armas o con estrategias políticas conforme requiere las circunstancias. Durante la Guerra Fría sabedor que una guerra nuclear implicaba la destrucción del planeta mismo, desde la década del 50 del Siglo XX, aplicó no el uso de la fuerza o militar que solo utilizó como elemento de persuasión, sino una política ideada por el asesor político de entonces y que Estados Unidos siguió hasta hace poco, George Keenan, llamado de “containment” o de contención, que consiste básicamente en no iniciar agresión militar contra la URSS ni responder su agresión en forma bélica, sino ejercer un estricto control acerca de las acciones del comunismo soviético y aguantar porque según decía en forma muy ilustrativa y burlona el mismo Keenan: la Unión Soviética pronto va a caer “cocinada en su propia salsa”. Pues es lo que pasó en 1992. Von Mises hacia 1920 dijo algo parecido, pero en términos y por razones económicas y de acción humana.

Desde ese momento y tal como lo dejó también dicho otro asesor, pero esta vez de lo que fue la Unión Soviética: Georgy Arbatov, los americanos se quedaron “sin enemigos”. Se quedaron solos mandando en el mundo entero. Pero Arbatov se equivocó en la segunda premisa de su observación ya que decía que la caída de la URSS le iba a infringir el daño más grande de su historia a los americanos porque supuestamente al quedarse sin enemigos se iban a “marchitar”. Obviamente lo que el agudo analista ruso no sabía era que los americanos no solo basan la naturaleza de su poder de estado hegemon, contrariamente a lo que fue la Unión Soviética, en la fuerza de las armas o la mera intención ideológica de dominación de los demás estados del mundo, sino en la idea de una “civilización propia”, que supera el marco ideológico. Es la nueva Roma con algunas variaciones, y es la que impera en el mundo de la mano no solo bajo la estela de su poderío militar insuperable, sino también en cuanto al modo de la interpretación de la misma historia. Los Estados Unidos consideran que en el mundo debe predominar la democracia republicana basada en la libertad económica y en los valores del cristianismo tal como ellos lo ven, un cristianismo luterano y presbiteriano. Eso sigue plenamente vigente y es fácilmente observable no solo en la acción del gobierno sino de sus más grandes defensores intelectuales como Samuel Huntington, por ejemplo.

Pues es partir de esta concepción de la historia de un imperio que se debe entender el conflicto suscitado con el gobierno teocrático iraní. Irán es un país enclavado en el mundo árabe, pero tiene el grave problema de que su sistema de gobierno y del mismo orden social, legal y moral se basa en valores y principios contrarios a los defendidos y en los cuales creen los americanos. Es la causa del conflicto. No es un conflicto nuevo con Irán. El grave problema es que Estados Unidos no ha manejado de una forma lineal su política en este asunto sino con errores. Fue James Cartes (1979-81) quien cometió el más grave error en el manejo del caso Iran pues se apartó de la línea de la destrucción del poder teocrático iraní, al haberse mostrado munificiente y completamente inútil en la defensa del régimen del Sha Mohamed Reza Pahlevi en 1980, un firme partidario de los americanos, permitiendo que los imanes musulmanes más fanáticos de Irán lleguen al poder: los ayatollahs. Desde entonces se inauguró como en el siglo XI una verdadera nueva “cruzada” de los americanos para derrotar a los fanatizados del mundo musulmán, siendo así hasta el presente. En la cuenta del debe y haber hay que señalar que los americanos llevan las cuentas a su favor, las de ganar desde luego. Esto es así no solo porque varios países árabes se han convertidos en firmes aliados del gobierno americano como Arabia Saudita, Kuwait y otros, sino sobre todo porque se ha fortalecido y convertido en un punto casi indestructible a Israel desde donde se despliegan con su acompañamiento todas las políticas de Estados Unidos en la región en forma incondicional.

La suerte de Irán o del gobierno teocrático de Irán está cantada, tarde y o temprano, será liquidado por el gobierno americano. Sin duda, los Estados Unidos están siguiendo nuevamente las ideas pero renovadas de Keenan, pues no se detiene en la mera política de “containment” sino que Trump va un poco más allá. Sabe que Irán no está en posesión de armas nucleares, por lo que representa proco peligro, y sus asesores saben muy bien también cuál es el clima de ideas de la opinión pública predominante no solo en Irán y Estados Unidos, sino en casi todo el mundo, y que como decía Reagan el “imperio del mal” es el régimen teocrático de Irán y no Estados Unidos.

De modo entonces: viendo los acontecimientos hasta aquí desarrollados hay que concluir que es un mero cumplimiento de la regla lógica de quién manda en el mundo. Solo hay que estar atento para determinar si los americanos caerían de nuevo en el error de los emperadores romanos o de Napoleón, que contrariamente a lo que aconsejaba Talleyrand para evitar la caída, creyeron que era suficiente la lealtad de los “jenízaros” para mandar aquí o en el mundo. Cosa desde luego que no se debe olvidar. En efecto, aconsejaba el gran diplomático Maurice de Talleyrand a Napoleón: “Con las bayonetas, Sire, se puede hacer todo menos una cosa: sentarse sobre ellas”. Mandar no es solo arrebatar el poder a otro de la forma que sea, sino como señaló también Ortega y Gasset mandar no es cuestión de puño, al contrario, “en definitiva es el estado de la opinión pública favorable; una situación de equilibrio, de estática”. Quien ignora esto se va a los estercoleros de la historia.

 

Visto 266 veces Modificado por última vez el Jueves, 09 Enero 2020 20:51
Mario R. Centurión

Columnista de Libertad y República